Juan Carlos Moreno-Brid y Jaime Ros, <em>Development and Growth in the Mexican Economy. A Historical Perspective</em>, Oxford, Oxford University Press, 2009, 310 pp.

La economía mexicana vive hoy en día un marcado proceso de estancamiento: el producto total durante el periodo 1982-2007 apenas ha crecido en promedio anual 2.4%, muy por debajo de lo alcanzado durante el desarrollo estabilizador o la etapa de crecimiento compartido. Con el producto per capita las cosas están todavía peor, ya que en el mismo lapso se tiene un incremento de apenas 0.68%. Estos magros resultados han llevado, sin duda, a un aumento en el desempleo, la informalidad, la migración y en el peor de los casos a la criminalidad. El pésimo desempeño en materia económica está conduciendo gradualmente a una degradación de la sociedad; el estancamiento económico prevaleciente profundiza el estado de subdesarrollo de la economía mexicana y condena a millones de seres humanos a la pobreza.

Entender la naturaleza y causas del estado actual de estancamiento es una tarea impostergable para todos, en particular para los especialistas sociales que consagran sus vidas al análisis y la reflexión. En el libro que ahora se reseña dos de los mejores economistas mexicanos contemporáneos unen esfuerzos para: i) ofrecer un panorama del desarrollo económico de México desde la independencia y ii) presentar una reevaluación de las políticas aplicadas durante la etapa de industrialización conducida por el Estado de 1940 a 1982 y a lo largo del más reciente proceso de reformas de mercado, una reevaluación que es crítica de la tendencia dominante en la bibliografía económica y que a decir de sus autores es revisionista. Ambas actividades son realizadas magistralmente utilizando un marco conceptual común que compara las diferentes etapas de estancamiento y crecimiento que han caracterizado el desarrollo económico de México.

La premisa central del libro es que el uso de un enfoque histórico puede ayudar a aclarar los obstáculos al desarrollo económico; su lectura permite complementar los diversos trabajos que han analizado la misma problemática con un enfoque distinto, sobre todo los que únicamente hacen uso de la estadística, en particular la econometría. La manera en la que Moreno-Brid y Ros analizan el problema del subdesarrollo en México es sumamente interesante, ya que se enfocan en el largo plazo sin perder de vista los acontecimientos que marcaron cada una de las fases consideradas; de particular importancia es el hincapié hecho en los cambios de estrategia para el desarrollo y el papel de los mercados y el Estado.

En lo particular, el libro se construye sobre las siguientes preguntas de investigación: i) ¿cómo han cambiado con el transcurso de los años los obstáculos fundamentales al desarrollo económico y social?; ii) ¿cuáles tienen una naturaleza estructural y cuáles son coyunturales o de origen externo?; iii) ¿cómo se han modificado las percepciones respecto a las restricciones al crecimiento en periodos clave y cómo han afectado la elaboración de política para el desarrollo?, y iv) ¿qué lecciones nos deja el pasado en relación con los obstáculos para el desarrollo económico y en qué medida la política actual reducirá o no las barreras de largo plazo al crecimiento económico? Es de re saltar que, aun que usan un enfoque histórico, el libro no se basa en fuentes históricas primarias sino en el trabajo realizado a lo largo de los años por parte de diferentes economistas dedicados al análisis de la historia económica; de hecho, en el libro se encuentran múltiples referencias que enriquecen la respuesta a las preguntas planteadas; en este sentido representa una fantástica revisión de la bibliografía de la economía mexicana de los dos siglos pasados. Todavía más, en la parte final del libro se incluye un anexo estadístico que facilitará posteriores investigaciones.

Respecto al contenido del libro, Moreno-Brid y Ros demuestran al lector con suficiente claridad cómo la historia económica del México independiente aparece como una sucesión de periodos de estancamiento o declive seguidos de prosperidad económica y transformación. Identifican al menos siete grandes etapas de la economía mexicana. La primera abarca desde la independencia hasta 1870, con el estancamiento como rasgo fundamental; son cinco decenios perdidos para el desarrollo económico. En su opinión es claro que el origen del atraso en México debe buscarse en esos años. Dedican todo el capítulo 2 a la demostración de su hipótesis y concluyen que la principal causa detrás del magro desempeño obedece a una prolongada inestabilidad política que tenía sus orígenes en el conflicto permanente entre liberales y conservadores.

La segunda etapa que identifican y analizan en el capítu lo 3 es de 1870 a 1910, mejor conocida como Porfiriato. Es un periodo de crecimiento económico sostenido, la tasa de incremento del ingreso per capita fue de aproximadamente 2.3% anual, un valor varias veces mayor al de otras regiones más avanzadas. Durante esos años parsimoniosos los diversos obstáculos al desarrollo económico fueron desapareciendo. Destaca la estabilidad política y el establecimiento de un Estado fuerte aunque no del todo confiable, la caída en los costos de transporte y la tendencia modernizante del gobierno; algunos otros elementos son el desarrollo de un sistema bancario, una gradual depreciación del tipo de cambio real que estimuló la aparición de una moderna industria manufacturera y junto a todo esto el favorable entorno internacional.

La tercera etapa identificada en el libro (tema del capítulo 4) inicia con la Revolución en 1910. Se caracteriza por un crecimiento promedio lento y declive relativo en relación con las principales regiones avanzadas del mundo. De hecho en los 30 años entre 1910 y 1940 el crecimiento del producto per capita fue de 0.5% promedio anual. El estancamiento económico existente por aquellos años lo explican por los choques políticos internos provocados por la Revolución junto a los de carácter externo como la Gran Depresión. En este capítulo hacen una aportación a la bibliografía del tema al señalar que los efectos desestabilizadores de la Revolución en la actividad económica fueron menos severos de lo que normalmente se cree, ya que muchas de las exportaciones continuaron creciendo, en particular las concernientes al petróleo, además consideran que los efectos de la Gran Depresión fueron mayores a lo que normalmente se piensa, debido a la adopción de políticas procíclicas.

La Revolución dejó como legado un Estado abocado al desarrollo, que se consolidaría durante la presidencia de Lázaro Cárdenas y abriría paso a una nueva era de crecimiento económico sostenido, basada en la industrialización y un gran apoyo gubernamental; los autores denominan a este cuarto periodo la "era dorada de la industrialización" y su análisis aparece en el capítulo 5. Comprende el auge durante la segunda Guerra Mundial, los años de 1945 a 1955 de rápido crecimiento con crisis recurrentes de balanza de pagos y los años del "desarrollo estabilizador", que combinaron crecimiento con estabilidad macroeconómica de 1956 a 1970. Para todo el periodo la tasa de crecimiento del producto per capita fue de 3.2% promedio anual y la del PIB total de 6.4%, con la manufactura como motor del crecimiento expandiéndose a una tasa superior a 8%. La sociedad pasó de ser eminentemente rural a urbana, de agraria a semindustrial. En la opinión de los autores, el destacado desempeño económico se debe a las políticas encaminadas a incrementar la industrialización del país, junto a una serie de elementos, que por su extensión no se señalan aquí dejándolo a la curiosidad del lector.

La quinta etapa que identifican corresponde a los años de 1970 a 1982 y es tema del capítulo 6, conocida por algunos autores como la "docena trágica", caracterizada por el crecimiento combinado con inestabilidad externa, desequilibrios internos, incertidumbre respecto a la dirección que la economía debía tomar para alcanzar su destino final: el desarrollo. La sexta etapa identificada (capítulo 7) corresponde a los años de 1982 a principios de los noventa, caracterizados por el estancamiento total, sobre todo en los primeros seis años, la crisis de la deuda, la entrada al GATT, la gradual desaparición de la política industrial y comercial como estímulo al proceso de industrialización; son los años previos al inicio del proceso de ajuste hacia una economía de mercado, privatizada y en la que el crecimiento se suponía estaría dirigido por las exportaciones.

La séptima y última etapa comprende los años de 1990 a la fecha y se analiza en el capítulo 8. Se destaca el cambio en el equilibrio Estado-mercado y la estrategia de sustitución de exportaciones; en lo específico examinan de qué manera las actuales políticas macroeconómicas resultan incompatibles con el crecimiento económico, ya que se fundan en errores básicos de percepción respecto a sus factores limitantes.

El libro contiene dos capítulos más, uno sobre política social, pobreza e inequidad (capítulo 9), en el que se explican las consecuencias funestas del estancamiento secular y se demuestra cómo la pobreza no es mayor, a pesar del escaso crecimiento, gracias al bono demográfico y la creciente migración internacional; el otro (capítulo 10) se dedica a explicar las razones por las cuales el crecimiento económico de los años recientes ha si do tan decepcionante. Lejos de atribuir la caída de la productividad a las bajas tasas de crecimiento económico, consideran que la primera es consecuencia de la segunda. Además, descartan la tasa de formación de capital humano como determinante próximo del crecimiento; de acuerdo con su estudio la causa principal del reducido proceso de crecimiento es la tasa de inversión en capital físico, la que a su vez está relacionada con un buen número de factores, como son: i) la marcada reducción en la inversión pública, particularmente en el campo de infraestructura; ii) una recurrente tendencia hacia la apreciación del tipo de cambio (la cual ha sido el resultado del proceso de estabilización macroeconómica de los años noventa del siglo pasado y el foco exclusivo de parte de las autoridades monetarias en el control de la inflación), que reduce la rentabilidad de la inversión privada en el sector de bienes manufacturados; iii) la reducción en los incentivos a la inversión que se magnifica como resultado del desmantelamiento de la política industrial, y iv) una contracción del crédito bancario para las actividades productivas, como resultado de la crisis financiera de la mitad de los años noventa acompañada de una mala elaboración de la liberación y privatización financiera, todo lo cual ha impedido la realización de proyectos rentables de inversión.

Finalmente, en opinión de los autores, para entender las causas del estancamiento y encontrar soluciones uno debe adentrarse en las lecciones que nos ha dejado la historia, comprender el pasado, para operar en el presente y mejorar el futuro. En concreto consideran que la solución a los nuevos obstáculos puede requerir más y mejor y no menos participación del Estado en la economía. La fuente de los nuevos problemas se puede encontrar, en parte, en el retiro del gobierno de campos estratégicos, como la inversión en infraestructura. Sin embargo, como resultado del ambiente ideológico dominante, poca atención se le ha prestado a las voces que claman por una reforma heterodoxa que conduzca al país de nueva cuenta por el sendero de la independencia económica y el desarrollo. La atención por ahora sigue puesta en las ganancias de eficiencia que las re formas de mercado, de segunda generación, se supone pueden generar. El problema es que casi 30 años han pasado (¡una vida!) sin que mejore el crecimiento y bienestar de la sociedad. El lector preocupado por el desarrollo de México encontrará en Development and Growth in the Mexican Economy una serie de re flexiones serias y perfectamente documentadas que le permitirán comprender las razones del atraso histórico que se vive.

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  • » Publición impresa: 2010Jan-Mar

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Revista El Trimestre Económico, volumen LXXXVII (1), número 345, enero-marzo de 2020. Es una publicación trimestral que aparece en enero, abril, julio y octubre, editada por el Fondo de Cultura Económica, con domicilio en  Carretera Picacho Ajusco número 227, Col. Bosques del Pedregal, Delegación Tlalpan, C.P.  14738, Ciudad de México, teléfono (55) 5227 4672, ext. 1850, http://www.eltrimestreeconomico.com.mx/. Reserva de derechos al uso exclusivo  Número 04-2016-052612421000-203, ISSN 2448-718X. Ambos otorgados por el Instituto del Derecho de Autor. Consejo Directivo de El Trimestre Económico: Orlando Delgado Selley, Saúl Escobar Toledo y José Valenzuela Feijóo. Responsable de la última actualización de este número: Nuria Pliego Vinageras. Fecha de la última actualización: 2 de enero de 2020. La responsabilidad por lo expresado en los artículos, notas y reseñas es  estrictamente de sus autores; en consecuencia El Trimestre Económico, el Fondo de Cultura Económica y las instituciones a las que estén asociados los autores son ajenos a ella. Todos los derechos reservados. Se autoriza la reproducción total o parcial de los artículos  aquí presentados, siempre y cuando no se mutile y se incluya en todos los casos, junto con la ficha completa, el nombre del autor al que se cite y la  dirección electrónica de la revista; de otra forma, requerirá la autorización por escrito de El Trimestre Económico.