Miguel Székely (Coord.), <em>Números que mueven al mundo: la medición de la pobreza en México</em>.

Este libro hace varias contribuciones importantes a la bibliografía de la medición de la pobreza y la política pública. Primero, es una relación de un capítulo fundamental de la historia política y económica de México —el proceso de adopción e implantación de la metodología oficial de la pobreza en México—, que aporta pruebas documentales de un enfoque progresista y práctico para la elaboración de políticas. Segundo, es una rica fuente de información respecto a los problemas conceptuales de la medición de la pobreza y los obstáculos prácticos para la aplicación de una metodología en el México del siglo XXI. Tercero, proporciona un marco o una guía para otros países que deseen seguir la vía de México hacia una transparencia mayor en la elaboración de políticas y una mayor responsabilidad gubernamental. Por último, el volumen en sí es una manifestación de este espíritu de transparencia, y su existencia misma hace una contribución importante hacia esta meta.

En marzo de 2001 el gobierno recién elegido de Fox convocó a un simposio internacional titulado Pobreza: Conceptos y metodologías, que tenía por objeto la discusión de posibles metodologías para la evaluación de la pobreza en México. Poco tiempo después, en julio de 2001, la Sedesol formó un comité técnico para la medición de la pobreza en México, con un grupo de eminentes académicos mexicanos, a fin de que desarrollara la metodología subyacente en las estadísticas oficiales de la pobreza que el gobierno debería informar regularmente. Tras una serie de animadas reuniones el comité técnico elaboró un documento en el que se delineaba un proyecto de metodología. En octubre de 2001 la Sedesol invitó a un panel internacional de expertos para que opinara respecto a estos esfuerzos, y en agosto de 2002 el comité técnico presentó un documento terminado que luego fue aceptado por el gobierno. La metodología oficial de la medición de la pobreza identificaba tres grupos de ingresos vinculados conceptualmente a diferentes niveles de pobreza, cada uno de ellos dotado de sus propias consecuencias para la política. En junio de 2003 el gobierno presentó las estimaciones oficiales de la pobreza para los años 2000 y 2002, y los resultados empíricos desataron un discurso público de considerable altura acerca de la medición de la pobreza en México. Este proceso continuó con una revisión de la metodología original hecha por el comité técnico, y con la institucionalización del procedimiento adoptado para el cálculo y la presentación de los niveles oficiales de la pobreza en México. Este es el asunto presentado en este importante volumen.

Desde 2001 hasta la fecha he tenido el privilegio de observar directamente muchos de los momentos decisivos del proceso, y me han impresionado la eficiencia del proceso y el profesionalismo de los participantes, pero más aún la voluntad política que ha apoyado la creación de un criterio fundamental para la evaluación de este y los futuros gobiernos. Dos años atrás, cuando hablé en la celebración del 25 aniversario de la unidad de política social de Banamex, señalé que “la gente puede diferir acerca de una línea de pobreza particular, o acerca de la metodología escogida, pero el hecho de que se fijara una línea es un avance memorable y una prueba de la decidida voluntad política de crear la responsabilidad”. La publicación anual del nivel de pobreza, y el discurso público correspondiente, proporcionarán sin duda un vigoroso sistema de realimentación continua. Con el tiempo, el debate tenderá a desplazarse del problema de cómo medir la pobreza a un problema mucho más importante y difícil: cómo combatirla.

Desde hace varios años he pensado que este episodio de la elaboración de políticas sería un estupendo estudio de un caso particular para los investigadores académicos y los gobernantes. En efecto, hace dos años pedí a uno de mis estudiantes de Vanderbilt que escribiera un mini-estudio de un caso particular que yo pudiera emplear cuando enseñara las mejores prácticas en mis cursos de economía, junto con otros ejemplos famosos, como el Grameen Bank y el Progresa-Oportunidades. Este último programa ha recibido una gran atención internacional, y me pareció que el proceso de medición de la pobreza en México podría ser útil también para otros investigadores de todo el mundo.

Este volumen satisface con creces mis expectativas. Primero, se presenta la historia de un modo equilibrado; en efecto, las relaciones registradas en este volumen corresponden muy de cerca a mis propias impresiones. Me emocionaron particularmente las vívidas descripciones contenidas en la introducción de Szekely, porque me hicieron revivir varios sucesos. Segundo, lo contrario de lo que ocurre con los estudios de casos particulares que sólo hablan acerca de un hecho, pero nunca llegan a presentar el meollo de la cuestión que se analiza, este libro contiene una cantidad enorme de profesionalismo y de discusión práctica del método para la medición efectiva de la pobreza en México. En su nivel académico tiene el sabor del influyente volumen que publicara en 1995 la Academia Nacional de Ciencias de los Estados Unidos con el título de Measuring Poverty: A New Approach, pero con una diferencia notoria por lo menos: que la metodología recomendada en este volumen se aplicó efectivamente. En suma, la contribución metodológica es significativa y oportuna, y —dadas las credenciales de los autores de este volumen— no me sorprende que así ocurra. Creo que será empleada en los cursos de los principales institutos mexicanos y por todo el mundo en el porvenir. Por último, la estructura del volumen permite sin dificultad que los gobernantes de otros países sigan de cerca y entiendan el camino tomado por los actores en México, y que aprendan de este proceso. A medida que más gobiernos aprecien la importancia del avance hacia la transparencia y la responsabilidad, necesitarán estudios de casos particulares para mostrar cómo podría lograrse esto. Me parece que este volumen aporta un importante estudio de caso particular para el aprendizaje de otros, y felicito al coordinador, los autores, el CIDE y la Sedesol por su éxito en esta obra.

Historial:
  • » Publición impresa: 2006Oct-Dec

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Revista El Trimestre Económico, volumen LXXXVI (3), número 343, julio-septiembre de 2019. Es una publicación trimestral que aparece en enero, abril, julio y octubre, editada por el Fondo de Cultura Económica, con domicilio en  Carretera Picacho Ajusco número 227, Col. Bosques del Pedregal, Delegación Tlalpan, C.P.  14738, Ciudad de México, teléfono (55) 5227 4672, ext. 1850, http://www.eltrimestreeconomico.com.mx/. Reserva de derechos al uso exclusivo  Número 04-2016-052612421000-203, ISSN 2448-718X. Ambos otorgados por el Instituto del Derecho de Autor. Consejo Directivo de El Trimestre Económico: Julio Boltvinik, Orlando Delgado Selley, Saúl Escobar Toledo y José Valenzuela Feijóo. Responsable de la última actualización de este número: Nuria Pliego Vinageras, Secretaria Técnica, Fecha de la última actualización:  5 de julio de 2019. La responsabilidad por lo expresado en los artículos, notas y reseñas es  estrictamente de sus autores; en consecuencia El Trimestre Económico, el Fondo de Cultura Económica y las instituciones a las que estén asociados los autores son ajenos a ella. Todos los derechos reservados. Se autoriza la reproducción total o parcial de los artículos  aquí presentados, siempre y cuando no se mutile y se incluya en todos los casos, junto con la ficha completa, el nombre del autor al que se cite y la  dirección electrónica de la revista; de otra forma, requerirá la autorización por escrito de El Trimestre Económico.