Análisis de las relaciones comerciales entre Iberoamérica y el Caribe y la Unión Europea (1992-2003)
Resumen:

En este trabajo presentamos una valoración empírica de la evolución de las relaciones comerciales entre Iberoamérica y el Caribe y la Unión Europea entre 1992 y 2003, de acuerdo con los datos disponibles recientes, centrándonos en su volumen, la concentración por países y áreas y las fases por las que ha atravesado, en el marco de los principales acuerdos intrarregionales y la creciente liberación de sus economías.

Se intenta detectar si los esfuerzos realizados por ambas partes, concretados en cambios en las políticas económicas en muchos países iberoamericanos, los acuerdos para incrementar los intercambios y la intensificación del diálogo político entre ambas orillas del Atlántico, se han materializado en resultados positivos.

Las características generales, la intensidad de los mismos y su concentración en zonas determinadas se han abordado utilizando una serie de indicadores que permiten obtener conclusiones de estas transformaciones.

Abstract:

This paper presents an empirical evaluation of the evolution of trade relationships between Latin America and the European Union from 1992 to 2003, using the most recent data available. We focus on the volume, concentration by countries and areas, and the evolution phases, in the framework of the main intraregional agreements and the growing liberalization of these economies.

We seek to determine whether the efforts made on both sides —specifically the changes in economic policies in many Latin American countries, the agreements to increase exchanges and the intensification of the political dialogue on both shores of the Atlantic— have achieved positive results.

The general characteristics, their intensity, and their concentration in specific zones have been developed using a series of indicators that enable us to draw some conclusions about these transformations.

Palabras clave:
    • relaciones comerciales;
    • acuerdos comerciales;
    • exportaciones;
    • importaciones;
    • Unión Europea;
    • Iberoamérica..

Introducción

Las relaciones comerciales entre Iberoamérica y la Unión Europea han pasado por fases muy distintas, marcadas por factores fundamentalmente políticos y económicos. La coyuntura internacional, la inestabilidad política que han experimentado muchos países iberoamericanos, la intensidad del diálogo entre las partes, las consecuencias de las crisis económicas y las tensiones sectoriales que padecen algunas actividades, en particular los productos agrícolas, han marcado los pasos del mejor entendimiento entre ambos bloques.

Es evidente que al tratar al conjunto de países iberoamericanos y caribeños estamos introduciendo una distorsión importante en nuestra investigación. Entre los países que vamos a analizar existen diferencias abismales, que alteran las conclusiones de cualquier estudio general. Sin embargo, hemos preferido abordar el comercio en bloque, de manera que a medida que el análisis lo demande se profundice en los aspectos que vayan apareciendo como más relevantes.

En el trabajo hemos considerado el intervalo entre 1992 y 2003, desde la firma del Tratado de la Unión Europea hasta la actualidad, con los datos disponibles recientes, en la medida que ya existen otros estudios en los que se profundiza en etapas anteriores. Por otra parte, no sólo se trata de un periodo muy reciente, sino que a lo largo de los años estudiados se ha producido una serie de cambios económicos, políticos e institucionales en el marco de referencia que requieren un resumen que recoja los logros alcanzados.

Las fuentes estadísticas que hemos utilizado, principalmente, han sido la base de datos Intal de comercio exterior, elaborada por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), la CEPAL y la Comisión Europea, para un conjunto de 30 países, y a las que le hemos aplicado los índices de evolución del comercio y características de los intercambios entre Iberoamérica y el Caribe y la Unión. La estructura del artículo es la siguiente. En primer lugar, se presenta una breve introducción del tema para en un segundo apartado abordar los antecedentes de las relaciones entre Iberoamérica y la Unión Europea, describiendo las principales etapas del proceso. En un tercer punto, se analiza la distribución geográfica, la evolución, la intensidad y el resultado de los intercambios para la región, tanto por países como por las principales áreas, estimando también la dispersión de las exportaciones e importaciones por medio del coeficiente de variación de Pearson. Finalmente, en la sección IV se aborda la estructura sectorial de las transacciones entre ambas partes, centrándonos en los países iberoamericanos más significativos, con la aplicación del índice de concentración de Hirschman y el índice de ventajas comparativas reveladas (IVCR). Al final se presenta las conclusiones.

I. Antecedentes Del Comercio Entre Iberoamérica Y La Unión Europea

Con la creación de la Comunidad Económica Europea (CEE), a fines de los años cincuenta, se plantearon en Iberoamérica algunos interrogantes respecto a sus futuras relaciones comerciales con el nuevo bloque, en particular por la creación de un mercado interno europeo y por el establecimiento de la política agraria común (PAC).1

Sin embargo, a pesar de que en los años cincuenta los intercambios comerciales entre ambas zonas habían caído, en los setenta ocurrió lo contrario, la CEE incrementó notoriamente su participación en el comercio con Iberoamérica, para perder algo de importancia durante los setenta. Pero aun así, sin considerar el petróleo, en 1975 la Comunidad era el mayor cliente de Iberoamérica, con un comercio muy concentrado en Argentina, Brasil, Venezuela, Chile, Perú y Colombia, que representaban las tres cuartas partes, aproximadamente, del total de los intercambios.

Al comienzo de los años ochenta Iberoamérica quedó sumida en una profunda crisis económica provocada por la agudización del problema de la deuda externa,2 sobre todo en 1982. Aun así, la CEE era el segundo mercado para los productos iberoamericanos, detrás de los Estados Unidos. Además, en esos años, se agudizó la preocupación por la asimetría en las transacciones entre ambas áreas,3 ya que la Comunidad representaba algo más de 20% del comercio de Iberoamérica, mientras que los intercambios con esta región no superaban el 3% del total del comercio exterior europeo.4

En esa época, y como fondo de todas estas reflexiones, no podemos olvidar que en los flujos comerciales iberoamericanos se produjo una clara reorientación hacia el exterior (donde se incluye Europa),5 que se reflejó en el coeficiente exportaciones/PIB, que pasó de 14% en 1980 a casi 25% en 1992; aunque gran parte de este avance ha estado vinculado al comercio intrarregional.6 Pero aun así, la participación de Iberoamérica y el Caribe en el total de exportaciones mundiales todavía era muy baja, aunque el incremento de las exportaciones fue alto para el conjunto de la región en aquellos años.7

En definitiva, desde principios de los años noventa, el marco de las relaciones comerciales entre Iberoamérica y la Unión se ha transformado.8 Los panoramas políticos y económicos han cambiado, debido a las numerosas reformas emprendidas desde los ochenta,9 con las desregularizaciones, las privatizaciones y la apertura comercial; aunque estas medidas aumentaron también la exposición de los países iberoamericanos a los mercados internacionales,10 quizá sin potenciar suficientemente su capacidad para enfrentarse a este nuevo panorama (Stiglitz, 2003)

II. Flujos Comerciales Entre Iberoamérica Y El Caribe Y La Unión Europea

1. Transacciones entre los países iberoamericanos y caribeños y la Unión Europea (1992-2003)

  • Exportaciones. Las exportaciones totales realizadas desde Iberoamérica a la Unión crecieron por encima de 60% entre 1992 y 2003,11 con una tasa acumulativa anual promedio de 4.45% y una dispersión de los datos relativamente baja, al obtenerse un coeficiente de variación de Pearson (CV)12 en el periodo de 0.14 (cuadro 1 y cuadro A1 del apéndice).

    Exportaciones de Iberoamérica y el Caribe hacia la Unión Europea (1992-2003) (Miles de dólares, porcentaje, CV de Pearson y tasas de variación)

    Fuentes: DataIntal v.4.1, Banco Interamericano de Desarrollo y elaboración propia.

    Desde un enfoque espacial, se observa en el periodo una alta concentración de las ventas en cuatro países, Brasil, Argentina, México y Chile, que representaron casi 75% de las exportaciones totales de 2003, por las dimensiones de sus economías y los procesos de liberación y desarrollo emprendidos. Concretamente, entre 1992 y 2003 Brasil tuvo un aumento de las ventas al mercado europeo por encima de 65%, con un promedio anual de 4.69% y una dispersión de los datos relativamente baja (CV = 0.15), acumulando más de 40% del total de las exportaciones iberoamericanas en 2003. Además, desde 1999, año de la devaluación de su moneda, mantuvo tasas positivas, tendencia que se acentuó en el último año del periodo.

    Por su importancia relativa, le siguieron Argentina y México. Aunque entre 1992 y 2003 ambos atravesaron momentos muy delicados, estos países alcanzaron un crecimiento de 55.71 y 62.93%, respectivamente, y fueron responsables de 12.90 y 12.40% del total de las ventas a la Unión en 2003. Hay que destacar que en Argentina las exportaciones se incrementaron particularmente tras la devaluación del peso en 2002, si bien con una evolución alcista y poca variabilidad de los datos desde el inicio del periodo, con un CV del 0.12.

    Por su parte, Chile aumentó poco su peso porcentual en el total de las exportaciones, pasando de 10.70% en 1992 a 10.82% en 2003, con una tasa de crecimiento casi dos puntos porcentuales superior a la media de la región (63.22% frente a 61.45%), así como con una variabilidad cuatro puntos superior al dato global (CV = 0.18). Esta evolución positiva se debió, en gran parte, a la mayor consolidación de las relaciones bilaterales con la Unión en la segunda mitad de los años noventa, con un gran dinamismo de su economía, que se configuró como uno de los mercados más abiertos de la región (alrededor de 60% de su PIB corresponde al comercio exterior).

  • Importaciones. Paralelamente, el comportamiento de las importaciones de Iberoamérica y el Caribe estuvo marcado también, en gran medida, por la demanda de productos comunitarios por parte de pocos países, de manera que México y Brasil absorbieron casi 70% de las compras globales en 2003 (cuadro 2 y cuadro A2 del apéndice), pese la marcada pérdida de peso relativo del primero como destino de las exportaciones europeas a lo largo de los años noventa, en el marco del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN).13

    Importaciones de Iberoamérica y el Caribe procedentes de la Unión Europea (1992-2003) (Miles de dólares, porcentaje, CV de Pearson y tasas de variación)

    Fuentes: DataIntal v.4.1, Banco Interamericano de Desarrollo y elaboración propia.

    En el caso de Brasil, aunque se incrementaron considerablemente sus compras a la Unión entre 1993 y 1997, con una mayor apertura comercial del país, las políticas comerciales establecidas desde la devaluación del real de 1999 redujeron las importaciones. Como resultado, el crecimiento medio anual entre 1992 y 2003 fue inferior a 10%, con un comportamiento muy irregular a lo largo del periodo (CV = 0.43).

    Por otra parte, Argentina ha disminuido de manera notoria su importancia relativa en el total de las importaciones, pasando de representar algo más de 16% en 1992 a 5.7% de 2003, con una caída de más de 33% en el periodo y una alta variabilidad (CV = 0.44), cuya evolución estuvo muy condicionada por la contracción del PIB, la inestabilidad de su moneda, una mayor protección comercial exterior y por la llegada de capitales extranjeros.14

    Por lo contrario, Chile ha experimentado un considerable aumento cercano a 60%, con un crecimiento promedio anual de más de 4% y un CV de 0.36, aunque ha perdido peso específico en el total entre 1992 y 2003 (cuadro 2); situación muy similar a la de Venezuela, aunque en este caso con una mayor intensidad, al pasar de representar 11.41% de las importaciones de la región a la Unión en 1992, a 4.97% en 2003.15 En este contexto, Brasil y México han concentrado progresivamente la mayor parte de las compras comunitarias en el periodo.

  • Balanza comercial. Hasta la crisis del petróleo de los años setenta, la balanza comercial entre Iberoamérica y la Unión había sido claramente positiva para la primera. Sin embargo, la situación se invierte a fines de ese decenio y se mantuvo en los noventa. Entre las causas del cambio en la tendencia cabe citar: el descenso de precios de las materias primas, con una baja elasticidad del ingreso de los productos exportados; el incremento de la deuda externa de estos países; el aumento de la propensión marginal a importar, impulsado por mayores inversiones, y la apreciación de determinadas monedas.

    Así, el análisis de las relaciones comerciales entre los países iberoamericanos y los europeos pone en relieve que entre 1992 y 2003 casi se han duplicado las importaciones procedentes de la Unión, lo que se ha traducido en un saldo comercial negativo de Iberoamérica, que se debió, en gran parte, al creciente déficit que tuvo México (cuadro 3).

    Balanza comercial entre Iberoamérica y el Caribe y la Unión Europea (1992-2003) (Miles de dólares y tasas de cobertura)

    Fuentes: DataIntal v.4.1, Banco Interamericano de Desarrollo y elaboración propia.

    A pesar de todo, en los años recientes se ha reducido el resultado negativo del comercio de Iberoamérica y el Caribe con la Unión, sobre todo desde 1999, alcanzando una tasa de cobertura (TC)16 global de 0.96 en 2003 (cuadro 3), como consecuencia, principalmente, del dinamismo de las exportaciones de los dos principales países del Mercosur (cuadro A1). En particular, en 2003 Argentina y Brasil alcanzaron una TC de 2.14 y 1.37, respectivamente, frente a los grandes déficit acumulados en la segunda mitad de los años noventa tras declararse la crisis económica en la región. Por lo contrario, Paraguay obtuvo una TC de 0.56, con un gran deterioro del saldo comercial desde 1992, por la gran caída de sus ventas al mercado comunitario. Por su parte, el creciente déficit comercial de México comentado se debió al gran incremento de sus compras a la Unión desde principios de los años noventa, mientras que sus ventas se mantuvieron muy concentradas en los Estados Unidos.

    En definitiva, esta asimetría comercial es causa de preocupación entre los países iberoamericanos, máxime cuando el crecimiento de los déficit en el comercio de productos manufacturados no se ha podido equilibrar con un superávit en el de productos alimenticios en los años recientes (Giordano, 2003b), por lo que Iberoamérica no logra financiar con los ingresos por exportación el conjunto de las importaciones comunitarias.

2. Distribución del comercio Iberoamérica-Unión Europea por áreas (1992-2003)

Desde principios de los años noventa se ha producido una pérdida de la importancia de Iberoamérica como destino de los productos europeos respecto a otras áreas de desarrollo económico equiparables, como los países asiáticos,17 aunque con un comportamiento muy diferente según grupos de países.

El comercio de Iberoamérica con la Unión Europea lo podemos agrupar en bloques económicos, que coinciden con los enfoques de integración en marcha, es decir, la Comunidad Andina de Naciones (CAN), el Mercado Común del Sur (Mercosur) y el Mercado Común Centroamericano (MCCA), en tanto que Chile y México por no pertenecer a ninguno y por su importancia aparecen solos.

En general, las exportaciones iberoamericanas presentaron una evolución más homogénea por grupos, con unos valores del CV relativamente similares, y no muy alejados del promedio global de 0.14 (cuadro 4). En particular, las ventas del Mercosur a la Unión aumentaron casi 60% entre 1992 y 2003, la CAN lo hizo en 66%, el MCCA 59%, en tanto que en el total de la región fueron de 61.5%, aproximadamente. Sin embargo, en términos relativos, destaca el Mercosur, que aglutinó más de 54% de las ventas totales en 2003, seguido muy de lejos por la CAN con algo más de 18%, y por México y Chile, con 12.4 y 10.8%, respectivamente.

Exportaciones de Iberoamérica hacia la Unión Europea por bloques de países (1992-2003) (Miles de dólares, porcentaje, CV de Pearson y tasas de variación)

Fuentes: DataIntal v.4.1, Banco Interamericano de Desarrollo y elaboración propia.

En cambio, las importaciones por bloques entre 1992 y 2003 procedentes de la Unión tuvieron un comportamiento poco uniforme, con una alta dispersión, ya que las compras del Mercosur subieron más de 70%, con un CV de 0.41 (cuadro 5), las de la CAN únicamente 16% y un CV de 0.32, las del MCCA 144%, con un CV de 0.35, ascendiendo el crecimiento total de la región en torno de 85%. En 2003 alrededor de 75% del total de las importaciones se distribuyó casi equitativamente entre el Mercosur y México, y fue poco significativa todavía la participación porcentual del resto de bloques de países, en tanto que Chile se responsabilizó de casi 7 por ciento.

Importaciones de Iberoamérica y el Caribe procedentes de la Unión Europea por bloques de países (1992-2003) (Miles de dólares, porcentaje, CV de Pearson y tasas de variación)

Fuentes: DataIntal v.4.1, Banco Interamericano de Desarrollo y elaboración propia.

Respecto al resultado final de las transacciones, el comercio entre la CAN y la Unión arrojó un saldo positivo para la primera en 2003 (cuadro 6), impulsado, sobre todo, por las ventas de productos primarios, si bien el intercambio global entre ambas áreas representó una parte pequeña del total comunitario. Por países, Venezuela, por la evolución alcista del precio del petróleo, y Perú fueron los que más contribuyeron positivamente a este superávit, en tanto que Colombia presentó un alto déficit comercial (cuadros 3 y 6).

Balanza comercial de Iberoamérica con la Unión Europea por bloques de países (1992-2003) (Miles de dólares)

Fuentes: DataIntal v.4.1, Banco Interamericano de Desarrollo y elaboración propia.

En 2003 el Mercosur presentó también una balanza favorable con la Unión, gracias, principalmente, a la caída de las importaciones argentinas ya comentada, y a un pequeño incremento de las exportaciones. No obstante, el saldo fue negativo y creciente para el Mercosur a lo largo de los años noventa, sobre todo tras la adhesión de Austria, Finlandia y Suecia en 1996, vendedores netos respecto a este bloque (Comisión Europea, 1998; Felicitas y Martínez, 2005).

En el MCCA, Costa Rica fue el único país que obtuvo un resultado positivo en las relaciones comerciales con la Unión en 2003, frente al saldo negativo del resto de los miembros, sobre todo de Guatemala y El Salvador; pero la escasa dimensión de sus mercados nacionales y su gran vinculación con la economía estadunidense se traduce en una escasa participación en los intercambios globales comunitarios.

III. Composición Sectorial De Los Intercambios

Una característica histórica del comercio entre Iberoamérica y el Caribe y la Unión ha sido la asimetría estructural de los intercambios, aunque con algunas excepciones. Así, en 2003 las importaciones al mercado europeo de bienes industrializados representaron casi 98% del total, porcentaje superior al de los Estados Unidos (92.7%) o al de todo el mundo (90.1%) (cuadro 7).

Composición del comercio de bienes de Iberoamérica y el Caribe según destino y origen (Categorías y porcentaje, año 2003)

Fuente: CEPAL, varios años, y elaboración propia.

En cambio, las exportaciones iberoamericanas están integradas en torno de 40% de bienes primarios (productos alimenticios, materias primas agrícolas, minerales, y metales y combustibles), sujetas a mayores altibajos en los precios y afectadas por la irrupción de nuevas tecnologías en el sector menos dependientes de materias primas tradicionales,18 así como por las medidas proteccionistas de la PAC.19

Sin embargo, la desigualdad estructural en los intercambios tiende a disminuir, de manera que hoy en día más de 60% de las exportaciones a la Unión son bienes industriales (cuadro 7), aunque la mayoría las componen productos de escaso contenido tecnológico y know-how empresarial. Aunque dentro del sector industrial hay que destacar que las exportaciones de otros bienes menos tradicionales, con economías de escala, se han mostrado muy dinámicos en el caso de la “maquinaria” y “equipos de transporte”, en particular los de la “industria automotriz”.20

Precisamente, la evolución favorable de los flujos de inversión extranjera directa en la zona, que se multiplicó por diez en los años noventa en el caso de la Unión Europea, ha sido un factor importante para modificar, aunque poco, las estructuras productivas de los países iberoamericanos y mejorar su diversificación exportadora en algunos casos, y puede explicar también el proceso de sustitución de importaciones en Argentina y Brasil.21

A pesar de todo, aún se mantiene en los intercambios una marcada concentración geográfica y sectorial. En realidad, la mayor parte de las transacciones de los cuatro países más significativos (Argentina, Brasil, Chile y México) dependen de la evolución de pocos sectores, como evidencian los valores para 1992 y 2003 del índice de Hirschman22 recogidos en el cuadro 8.

Índice de concentración de Hirschman por sectores para las exportaciones e importaciones de Argentina, Brasil, Chile y México en 1992 y 2003 (Porcentaje)

Fuente: DataIntal v.4.1, Banco Interamericano de Desarrollo y elaboración propia.

Por países, Argentina presenta en relación con Brasil, Chile y México un mayor grado de concentración sectorial de sus intercambios comerciales con la Unión, resultando particularmente alto en las compras, con un valor del índice de 92.25% en 2003. En realidad, las “manufacturas”, sobre todo “material de transporte” y la “maquinaria”, continuaban absorbiendo la mayor parte de sus importaciones, con una tendencia creciente desde el decenio de los noventa.

En cambio, las exportaciones argentinas están más diversificadas, y aunque en 2003 los “productos alimenticios” suponían con diferencia la partida más importante, aparecen con un menor peso relativo que en 1992, condicionado también por la reducción de sus precios en los mercados internacionales en los años recientes. Además, se detecta un creciente protagonismo de las “manufacturas”, con un notorio crecimiento también en el conjunto de la región y, en menor medida, de “minerales y metales”.

Brasil presentó en 2003 el valor más bajo del índice de Hirschman en su vertiente exportadora, compuesta esencialmente, en orden decreciente, por su importancia relativa, por “productos alimenticios”, “manufacturas” y “minerales y metales”, mientras que las importaciones seguían muy concentradas en los productos manufacturados, de manera similar a Chile.

Por último, México aglutina básicamente sus exportaciones en dos sectores, “manufacturas” y “combustibles”, en su mayoría “petróleo”, lo que se tradujo en un mayor índice que Brasil y Chile. Asimismo, las compras a la Unión se centran casi en su totalidad en “manufacturas”, que han aumentado su protagonismo en el total de las importaciones desde 1992, por lo que el valor de Hirschman pasó de 77% en ese año a cerca de 90% en 2003.

Estos países presentan una estructura sectorial que se refleja también en la evolución del índice de ventajas comparativas reveladas23 (IVCR) (cuadro 9). Un índice positivo y próximo a 100 indica que existe una ventaja comparativa importante en ese sector para el país, mientras que un valor negativo próximo a -100 sería el caso contrario. De los resultados obtenidos, se puede extraer las siguientes consideraciones.

IVCR en 1992 y 2003 de Argentina, Brasil, Chile y México por sectores

Fuente: DataIntal v.4.1, Banco Interamericano de Desarrollo y elaboración propia.

En primer lugar, que en 2003 las principales desventajas comparativas para los cuatro países se encontraron en el sector de las “manufacturas”, sobre todo en Chile y en México, que alcanzaron unos valores del IVCR del -71.55 y -64.43, respectivamente, mientras que Argentina y Brasil presentaron mejores resultados, aunque aún con valores negatives (51.69 y -36.55).

La evolución en cada caso ha sido muy diferente. En Chile y Argentina se ha reducido la desventaja, aunque en este último determinada más por la caída de las importaciones que por la mejora de la competitividad de estos productos en el mercado europeo. En México el IVCR se ha mantenido constante en valores próximos al -64 y en Brasil ha arrojado un valor más negativo en 2003, al casi triplicarse las compras de manufacturas a la Unión en los años recientes, compensadas en parte por el mayor peso específico de estos bienes en sus exportaciones.

Paralelamente, el sector “productos alimenticios” ha mejorado su ventaja comparativa en Argentina y Brasil, superando en ambos casos el IVCR el valor de 90. Por su parte, en Chile, fue casi de 85. Otro sector como el de “materias primas agrícolas” ha evolucionado negativamente en Argentina, de 62.50 de 1992 a 48.63 de 2003, en tanto que en Brasil se mantuvo casi constante, con valores próximos a 78.

Finalmente, en México, en las “manufacturas”, que representaron casi 90% de las importaciones a la Unión en 2003, el IVCR empeoró un poco en el periodo, obteniendo 64.43 en ese año, pese al creciente avance de estos productos en las ventas del país. Por otro lado, los “combustibles” consiguieron menos ventaja comercial en 2003, si bien con valores muy positivos todavía (85.43), debido al gran protagonismo de los productos energéticos en sus intercambios con la Unión.

Conclusiones

Del análisis efectuado de los flujos comerciales entre Iberoamérica y la Unión Europea para el periodo 1992-2003 se puede obtener las siguientes conclusiones. Durante esos años las exportaciones crecieron 61.45%, con una media anual de 4.45%, en las que los países con un menor peso relativo fueron los que más aumentaron sus ventas a la Unión (Perú o Costa Rica), pero, básicamente, por las cotas iniciales tan bajas de las que partían.

Por su parte, las importaciones crecieron mucho, 85%, aproximadamente, con una media anual de 5.76% y un comportamiento menos homogéneo que las exportaciones, alcanzando un CV global de 0.37 frente a 0.14, respectivamente. Honduras y Costa Rica aparecen con las cotas más elevadas, por razones parecidas a las que argumentábamos en las exportaciones.

En volumen, Brasil, que representó 40.11% del total de la región en 2003, Argentina (12.90%), México (12.40%) y Chile (10.82%) fueron los países que generaron la mayor parte de las exportaciones, y México (38.04%), Brasil (28.14%), Chile (6.85%) y Argentina (5.79%), los que más importaron.

Aunque el periodo comienza con una balanza comercial positiva para Iberoamérica y el Caribe, en los primeros años del decenio de los noventa comienza un continuo deterioro que alcanza su máximo en 1998. A partir de entonces se inicia una mejora debido, principalmente, a la disminución de las importaciones en Brasil y, sobre todo, en Argentina, con una caída superior a 33% entre 1992 y 2003, provocada, en gran parte, por la crisis interna.

Centrándonos en los países más destacados (Argentina, Brasil, Chile y México), en los cuatro la tasa de cobertura ha evolucionado de manera desigual. En Argentina ha pasado de 0.91 en 1992 a 2.14 en 2003, con un claro punto de inflexión en 1999. Brasil empeora su resultado, de 2.25 a 1.37, con fases alternas de déficit y superávit. Por su parte, México pierde también posiciones en su cobertura, de 0.47 a 0.31, lo que ha incidido en el cómputo del déficit global de Iberoamérica al final del periodo de estudio (1 823 millones de dólares). Por último, Chile es el más estable, siempre con un saldo positivo.

Por tanto, admitida la heterogeneidad y diferencias entre los países analizados, permanece una gran concentración espacial, en particular respecto a las ventas. En realidad, los que más venden sus productos en el mercado europeo han mantenido casi inalterable su importancia relativa entre 1992 y 2003. Por lo contrario, en las importaciones, Argentina ha perdido más de 10 puntos porcentuales en el periodo, cuota que ha ganado México y, en menor medida, Brasil.

Por áreas, la Comunidad Andina registró el mayor crecimiento de las exportaciones a la Unión con 66%, aunque su peso relativo es sólo de 19%, aproximadamente, en el total de la región. El Mercosur concentró 54.32% de las ventas totales y 34.87% de las importaciones, y arrojó un superávit de 8 139 millones de dólares, presentándose como el bloque más vinculado comercialmente con el mercado comunitario. Por su parte, en 2003 México y Chile representaron, respectivamente, 12.40 y 10.82% de las exportaciones, y 38.04 y 6.85% de las importaciones.

De nuestro análisis, aplicado a los cuatro países mencionados y desde un enfoque sectorial, se infiere que las importaciones iberoamericanas están muy concentradas en muy pocas actividades, sobre todo en las “manufacturas”, como muestra la evolución del índice de Hirschman, tendencia que se ha acentuado a lo largo del periodo. Concretamente, Argentina y México alcanzaron un valor de 92.55 y 89.72% en 2003, desde 89.55 y 77.00% de 1992. En cambio, se detecta una mayor diversificación en el ámbito de las exportaciones, sobre todo en Brasil y Chile (57.45 y 58.48%, respectivamente en 2003).

En Argentina se detecta una gran concentración de las importaciones en las “manufacturas”, aunque se ha producido una mayor incorporación de estos productos en sus exportaciones, con una menor desventaja comparativa con la Unión en este sector en 2003 respecto a 1992, según la evolución del IVCR (-51.69 frente a -77.84). Por lo contrario, Brasil ha empeorado en las “manufacturas”, al pasar de -9.90 a -36.55. De manera similar, México perdió 2 puntos en el IVCR. Chile, aunque ha mejorado su resultado en el periodo, mantiene un valor negativo en este sector, con un IVCR de -71.55 en 2003,por la poca presencia de estos productos en sus exportaciones.

En cambio, Argentina, Brasil y Chile presentaron una alta ventaja comparativa en los “productos alimenticios”, sobre todo Argentina, que obtuvo un IVCR cercano a 100 (máxima ventaja) en 2003, debido al gran peso específico de estos productos en sus exportaciones y su escasa relevancia relativa en sus importaciones desde la Unión. Finalmente, se puede destacar la estructura productiva singular de México, que sólo obtuvo ventaja comparativa en un sector (combustibles) con 85.23%, por sus elevadas exportaciones de petróleo, y valores negativos en el resto de actividades.

Desde el punto de vista estructural, en los cuatro países que registran un mayor volumen de comercio con la Unión, se detectan pequeños cambios en el modelo de comercio existente en el pasado (productos básicos por manufacturas, con un mayor componente tecnológico). Existe una pequeña mejoría en la diversificación de las exportaciones al mercado comunitario, que se han alterado más por crisis internas que por grandes avances en la competitividad. Respecto a las importaciones, siguen las compras de productos industriales a la Unión, que se agudiza como consecuencia de las inversiones realizadas en la región, que son afectadas cuando el crecimiento se frena.

Las capacidades productivas y empresariales de las industrias europeas y las dificultades de las exportaciones iberoamericanas agrícolas hacia el mercado comunitario son obstáculos difíciles de eliminar a corto plazo. Así, el comercio interindustrial es muy escaso y sólo se detecta en países que han alcanzado ya un grado de desarrollo medio-alto en el sector. De ahí que las relaciones entre ambas partes aún son muy desiguales.

Notas al pie:
  • 2

    Un trabajo muy documentado de la relación entre la deuda externa y el crecimiento económico sostenible en los mercados emergentes, se puede consultar en Frenkel (2003).

  • 4

    Como resultado, las posibilidades de incrementar las ventas exteriores de estos productos se veían mermadas por su limitada elasticidad-renta y por enfrentarse a una creciente saturación de los mercados (Luengo, 2004). Por lo contrario, una inserción exportadora sustentada en productos de más calidad podría tener efectos más duraderos en el crecimiento económico de la región (Fontagne, 1999).

  • 5

    Hay que tener en cuenta que desde fines de los años ochenta los gobiernos iberoamericanos pusieron en marcha una serie de reformas estructurales que permitieron la apertura de sus eco nomías a la competencia internacional (Pampillón, 2003, p. 41). Estas reformas incluyeron estabilidad macroeconómica, apertura al comercio exterior con una mayor orientación de las economías a la exportación, reducción del intervencionismo estatal y de los montos de gasto público, importantes programas de privatización, disminuciones arancelarias, control de la cantidad de dinero, mejora en la financiación exterior, conquista de mercados externos y reforma en los mercados de factores (laboral y financiero). Respecto a este punto puede consultarse también el magnífico trabajo de Balassa et al (1989), que anticipó la renovación del crecimiento económico de Iberoamérica en los años noventa.

  • 8

    En cuanto a la integración económica y el desarrollo económico en Iberoamérica y la Unión Europea, véase el trabajo muy documentado de Vilaseca (1994) y el documento de Grugel (2004).

  • 9

    A este respecto puede consultarse el magnífico trabajo de Altimir (1997), en el que se revisa las tendencias y cambios recientes de la distribución del ingreso en Iberoamérica, situándolos en el contexto del estilo de desarrollo prevaleciente en la región en el periodo de la posguerra y de las reformas económicas e institucionales que están en marcha desde la crisis de la deuda externa, así como los factores que están presentes en el nuevo estilo de desarrollo de la región.

  • 10

    Esta cuestión fue tratada más sistemáticamente en Reyes (2002).

  • 11

    En realidad se logró el incremento más rápido del volumen de las exportaciones reales de la historia regional (9.4% anual entre 1990 y 2000) (CEPAL, 1999).

  • 12

    El coeficiente de variación de Pearson es una medida de dispersión relativa independiente de las unidades de medida, que permite establecer comparaciones entre variables que tomen valores positivos, y se define como el cociente entre la desviación característica y la media. A medida que el valor del CV sea mayor, la dispersión o variabilidad de los datos (en nuestro trabajo las exportaciones o las importaciones del país de que se trate en el periodo de estudio) será más elevada (CV = promedio/desviación característica).

  • 13

    Para profundizar en esta cuestión puede consultarse el excelente trabajo de Castañeda (1998).

  • 15

    En cuanto a la gran pérdida de protagonismo de Venezuela en las compras al mercado comunitario entre 1992 y 2003, hay que tener en cuenta que su moneda se depreció más de 50% respecto al euro en 2002.

  • 16

    Proporción que suponen las exportaciones (X) respecto a las importaciones (M), dato que complementa al del saldo de la balaza commercial. TC = (X/M) * 100, en el que X = exportaciones, M = importaciones.

  • 17

    Véase en Wiessala (2005) un análisis reciente de las relaciones entre los principales países asiáticos y la Unión Europea frente a otras partes del mundo.

  • 18

    En este contexto hay que destacar la importancia relativa todavía en las exportaciones totales de los países más significativos ya estudiados de algunos productos como el café, las tortas de semillas oleaginosas, los plátanos, la soya, el petróleo crudo o el cobre, en los cuales la ventaja comparativa reside en recursos naturales y trabajo. De ahí la gran incidencia de la evolución negativa de los precios internacionales de las materias primas o del petróleo en el comportamiento de las exportaciones iberoamericanas hacia la Unión como ocurrió en 1998, frente a la menor repercusión en el flujo comercial con los Estados Unidos, que presenta un menor sesgo hacia estos productos de base (Cuenca, 2001).

  • 19

    Las negociaciones en el terreno agrario entre la Unión y los bloques de países americanos protagonizarán las discusiones en las próximas fechas, máxime teniendo en cuenta la reiterada opinión de la Comisión de mantener los mecanismos de protección oportunos en el marco de la PAC para evitar los efectos negativos en el sector agrícola comunitario (Comisión Europea, 1998). Además, autores como Messerlin y Jovanovic (2002) defienden que el nivel real de protección en la Unión resulta mayor de lo que por lo general se considera, particularmente en la agricultura, de acuerdo con la combinación de obstáculos arancelarios y el equivalente de ciertas barreras no arancelarias. En este trabajo se pondera los distintos aranceles en función de la importancia económica del sector, en lugar de elaborar un simple promedio de los aranceles sectoriales.

  • 22

    El índice de concentración o índice de Hirschman (IC) mide el grado de concentración de las exportaciones (en su caso importaciones) en n sectores distintos. Por tanto, que un país tenga un índice de concentración mayor que otro significa que el número de sectores que protagonizan la venta de productos en el exterior del primero, en nuestro caso en la Unión Europea, es menor que en el competidor, por lo que su saldo comercial dependerá, en gran medida, de la evolución de pocos bienes, que marcarán, en último término, el signo de sus intercambios exteriores. Xi = exportaciones/importaciones del sectori (n sectores), en nuestro caso: “productos alimenticios”, “materias primas agrícolas”, “minerales y metales”, “combustibles”, “manufacturas” y “otros productos no considerados”.

  • 23

    El IVCR nos permite perfilar la pauta de especialización comercial de los países. Se trata de un índice de la competitividad de los sectores productivos: un valor positivo significa que en el país de que se trate se tiene ventajas competitivas en ese sector. Este índice no está relacionado con las ventajas comparativas tal y como las entiende la teoría del comercio internacional, sino con las situaciones de ventaja o desventaja relativas a la balanza comercial que al comercio exterior le aportan cada uno de los sectores estudiados. Este indicador se suele utilizar como una aproximación a las ventajas comerciales de facto, al entender que las exportaciones significan sectores en los que se cuentan con ventajas comparativas y lo contrario sucede con las importaciones. IVCR i = (Xi Mi / Xi + Mi ) * 100, en la que i son los sectores económicos. X = exportaciones, M = importaciones.

Referencias Bibliográficas
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Apéndice

Exportaciones de Iberoamérica y el Caribe hacia la Unión Europea (1992-2003) (Miles de dólares)

Fuente: DataIntal v.4.1, Banco Interamericano de Desarrollo y elaboración propia.

Importaciones de Iberoamérica y el Caribe procedentes de la Unión Europea (1992-2003) (Miles de dólares)

Fuente: DataIntal v.4.1, Banco Interamericano de Desarrollo y elaboración nuestra.

Historial:
  • » Recibido: 19/01/2006
  • » Aceptado: 02/03/2006
  • » Publición impresa: 2006Jul-Sep

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Revista El Trimestre Económico, volumen LXXXVI (2), número 342, abril-junio de 2019. Es una publicación trimestral que aparece en enero, abril, julio y octubre, editada por el Fondo de Cultura Económica, con domicilio en  Carretera Picacho Ajusco número 227, Col. Bosques del Pedregal, Delegación Tlalpan, C.P.  14738, Ciudad de México, teléfono (55) 5227 4672, ext. 1850, http://www.eltrimestreeconomico.com.mx/. Reserva de derechos al uso exclusivo  Número 04-2016-052612421000-203, ISSN 2448-718X. Ambos otorgados por el Instituto del Derecho de Autor.  Responsable de la última actualización de este número: Nuria Pliego Vinageras, Secretaria Técnica, Fecha de la última actualización:  28 de enero de 2019. La responsabilidad por lo expresado en los artículos, notas y reseñas es  estrictamente de sus autores; en consecuencia El Trimestre Económico, el Fondo de Cultura Económica y las instituciones a las que estén asociados los autores son ajenos a ella. Todos los derechos reservados. Se autoriza la reproducción total o parcial de los artículos  aquí presentados, siempre y cuando no se mutile y se incluya en todos los casos, junto con la ficha completa, el nombre del autor al que se cite y la  dirección electrónica de la revista; de otra forma, requerirá la autorización por escrito de El Trimestre Económico.